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A concurso

Tanga Rosa

Pedro Pozas Terrados

Entré en la habitación. La música clásica me hacía sentirme infinitamente tranquilo, con deseo de paz, de hacer el amor, de sumergirme en el mundo de los placeres y gozar hasta que el cansancio cerrara mis ojos. Me gusta la sensualidad, la belleza, el erotismo, el comenzar poco a poco saboreando cada poro de la piel del otro, la ropa interior sexi.


         Y sí, allí estaba ella, tumbada en la cama, mirándome dulcemente, desnuda, solo una tanga de color rosa cubría su cuerpo. Sus piernas se movían inquietas mientras que sus ojos acariciaban mi piel. Me sentí dichoso, como estar en un paraíso ajeno al mundo exterior. Estaba excitado, lo sentía, no podía evitarlo y ella sonreía mientras una de sus manos acariciaba su pubis, mientras que con la otra se tocaba el pezón de su pecho suavemente.


          Me acerqué a ella. Me quité la camisa lentamente mientras disfrutaba de la estampa tan bella que estaba presenciando. Ahora era el violín el que tocaba solo, como si fueran trompetas celestiales. Me acerque más a ella y mis labios se juntaron con los suyos suavemente, notando esa delicia del roce en la piel, esa sensación fantástica que sientes cuando saboreas los labios y la boca se abre dejando en libertad a la lengua para recorrer cada rincón de la boca, cada escondite, juntar salivas y lenguas en el primer contacto de un amor enloquecido.


-. Ven, no seas tímido, acércate más, quiero liberar tu erección.


         Así lo hice, sus manos desabrocharon el cinturón lentamente mientras continuábamos besándonos, explorando las sensaciones, quitando miedos y desenfundando la pasión amorosa. Me bajo el pantalón y sus manos recorrieron mis piernas lentamente hacia arriba hasta encontrarse con mi pene erecto que parecía estallar.


 .- Que malo….ven mi amor, te voy a liberar…….


          Metió sus manos entre mi slip y mientras apartaba la tela hacía un lado para dejar libre mi sexo, una mano suya ya masajeaba mis testículos como queriendo pesarlos, jugando con sus bolitas y llegando con uno de sus dedos a mi ano. Dios….que placer…..qué maravilla, que gusto como sus manos suavemente se movían sabiendo donde dirigirse y que movimientos hacer. Ahora además del violín tocaba el piano en una armonía que ni sentía. Comencé a tocar sus piernas y metí mis manos entre en el interior de su tanga avanzando hasta llegar a tocar su clítoris. La excitación era máxima. De pronto sentí humedad en mi pene alocado y como unos labios se tragaba mi pene lentamente, saboreándolo como si fuera un caramelo, tragándoselo poco a poco entero mientras que su dedo se introducía cada vez más en mi ano. Y solamente habíamos comenzado.


         Como pude y sin que me quitara mi pene de su boca ni su dedo de su ano, me puse encima de ella abriéndome las piernas y de cara a sus pies, quedando a la altura de su cabeza mi pene que no dejaba de ser introducido en su boca.


-. Que rico chico…como me gusta…¿te gusta? ¿te gusta mi dedo en tu culito?


-. Si amor, sigue, sigue…no pares- le contesté.


         No iba a ser menos. Quería que ella también disfrutara y mis labios comenzaron a recorrer su cuerpo, chupando cada poro de su piel, lamiendo sus pezones con ansiedad, bajando después lentamente hasta llegar a su ombligo, jugar con ese precioso agujerito que es la antesala del gran volcán en ebullición que existía cuando salvara la barrera maravillosa de su pubis.


         Como pudo me quitó el slip….ya estaba completamente desnudo. Aparté la tela de su braguita a un lado para dejar al aire el precioso lugar prohibido y como un poseso me lengua se lanzo a explorarlo, a saborear, a entrar en cada espacio carnoso, a llegar a su clítoris y masajearlo con mi lengua de un lado a otro una y otra vez. Sentí sus suspiros, sus gritos leves de placer….


-. Sigue amor, sigue…..no pares…..sigue……cómemelo todo…todo……no pares..que gusto.


-. ¿Te gusta cariño? A mí también….


-. No pares, no….joder que bien…..y tu poya que bonita es, que linda….está para comerla toda.


-. Despacio cariño…que me corro……….


-. Quiero saborearlo, tragármelo todo, sentir como te deshaces cabrón…….


         Sus palabras me excitaban más aún. Mis manos seguían recorriendo su cuerpo, apretando sus nalgas, sintiendo sus movimientos acompasados, buscando el éxtasis, el mundo soñado, el placer eterno. Sentí ahora que su lengua cambiaba de ubicación, que sus manos cogían mi pene y mis testículos mientras que su lengua entraba en un claro e intenso beso negro, en un placer de los placeres. Después me abría mucho más el ano separando mis nalgas y su lengua entraba y salía, follándome, besándome, llenándome ya mi conducto de semen a punto de eyacular…pero no quería, quería tenerlo dentro de ella, en su cavidad ya preparada para recibir con excitación mi pene erecto. Quería seguir chupando, lamiendo con ansiedad su clítoris, sus labios vaginales, sus pareces rosadas, su ano, todo….todo para mí.


         Ella dejó de lamerme el ano sabiendo que lo iba a tener en breve y quería poseerme, quería que entrara dentro de ella y que juntos ya estimulados como estábamos, cabalgar frenéticamente hasta desbordar en un orgasmo unido con la pasión y el amor, con el morbo y la ansiedad, con el placer sin medida.


         Se puso a cuatro patas, levantando su precioso trasero aún con el hilo de la tanguita rosa que le hacía más apetecible. La música continuaba escuchándose como fondo de nuestros jadeos.


-. Soy tuya…fóllame…..a que esperas……estoy ardiente, no puedo más…vamos, ven con mamaíta…..


-. Estás hermosa y excitante…..que culo más precioso, que tanguita….


         Comencé a acariciarla, apartando el hilo de su tanga a un lado, jugando con mi dedo a introducírselo en su ano, sacándolo, moviendo sus labios vaginales, frotando su clítoris.


-. Vamos que me corro……fóllame fuerte, quiero sentirte dentro de mí, eres mío y solo mío, si te digo que me folles hazlo joder….a que esperas….


         Acerque mi pene erecto a su vagina abierta, roja y mojada como nunca y se lo introduje lentamente, poco a poco…me iban a estallar los testículos pero quería aguantar más, disfrutar de estos momentos, saborear la situación, preparar el camino……


-. Si….siiiii amor, si te siento, que gorda cariño, lo ocupa todo, sigue…..muévete, así….asiiiiiii…..si………más fuerte…más fuerte………..


         Entraba y salía una y otra vez sin sacarla del todo, cogiendo con mis manos su cintura y acompañando los movimientos con ritmo, con pasión, con gozo….viendo como se movía, como gritaba de placer mientras que de vez en cuando la daba una palmadita en las nalgas.


 -. Más……más…….que bien……..que llega…….no pares….no pares….


-. No, nooooooo………


-. Siiiiiiiiiiiii………


         Los dos tuvimos el orgasmo a la vez, nos retorcimos a la vez, sentimos los empujes del semen salir a chorros y sentí en ella los espasmos del gozo, del placer intenso. Sin sacarla aún, la abracé, la acaricié los pecho, le tomé sus labios mientras mi pene aun seguía dentro de ella gozando, sin cambiar de posición, ella en cuatro y yo dentro de ella por detrás.


         No sé el tiempo que pasó de esta forma. Estábamos tan bien unidos el uno dentro del otro, acoplados dos en uno, que no supe calcular….solo cuando nuestros corazones dejaron de latir tan precipitadamente, solo cuando nuestros suspiros fueron acallándose, solo cuando nuestros poros unidos piel a piel comenzaban a sudar, solo cuando sus besos dejaron de comerme la boca….solo entonces, desacoplé nuestros sexos, me tumbé a su lado para seguir admirando la belleza de su cuerpo, sentir su perfume, tocar sus labios hermosos, abrazarla con toda la intensidad y amor que desprendíamos ambos, decirla te quiero, amarla para siempre.


-. Ha sido hermoso cielo, como me ha gustado, que cuerpo tienes, como sabes hacer el amor y saber lo que me gusta……


-. Eres tu amor. Tu sí que sabes hacer el amor, yo solo me dejo llevar por tu hermosura, por tu pasión….sin ti no soy nada. Tú lo eres todo. Tú para siempre.


-. Anda tonto, los dos somos bellos en el amor y eso es lo importante. Los dos sabemos los que nos gustan a ambos y por ello estamos juntos desde hace muchos años. Me gusta ponerme sexi para ti. Sé lo que te gusta, estimularte el ano, que me ponga tanguitas y tú sabes lo que me gusta a mí. Eso es lo importante.


          Cerré los ojos. Era feliz. La amaba. Ya soñaba en recuperarme y volver mañana a cabalgar en la felicidad del amor y del sexo. Pero…..que extraño…. no la sentía ya entre mis brazos………no sentía su calor de hace unos segundos…….. no sentía su cuerpo junto al mío en la cama. Quería abrir los ojos, pero no quería. Tenía miedo, no sé porqué, sentí un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, no quería mirar.


         Al final poco a poco me calmé. Seguía sin escucharla ni sentirla. ¿Se había ido al baño?...claro, eso es, el baño. Es normal, para hacer pipi después de un orgasmo tan potente como el que hemos tenido. Que tonto. Abrí los ojos sin miedo, regañándome a mí mismo por ser tan tonto. Pero al hacerlo, me encontré con la realidad más absoluta, más triste, más hundida que jamás haya experimentado. LA SOLEDAD. Si, la soledad callada, la soledad amarga, la soledad de un sueño. Estaba solo… ¿lo había soñado? Miré en el baño y no había nadie, ni ropa por los suelos, ni música ni violines, ni tanga rosa… ¿me había vuelto loco? Hace un momento estaba haciendo el amor con ella, desenfrenadamente y ahora no está. No ha sido un sueño, la he sentido, he sentido su voz, sus jadeos….sus acaricias, sus besos. ¿Había venido por un momento y se había marchado de nuevo?


         Miré la cama, abrí el cajón de su cómoda, ahí estaba su ropa sexi, su ropa interior que tanto conocía por habérsela quitado lentamente durante tantos años, su tanga rosa………


         Mis ojos se nublaron mientras besaba ese trocito de tela rosa transparente, mis ojos temblaron en mil recuerdos, en mil sensaciones. Y lloré sentado al pié de mi cama con la mirada perdida, con los sentimientos hundidos por la falta de ese ángel que siempre he tenido a mi lado. Lloré por no seguir viviendo lo vivido. Lloré por no tenerla a mi lado. Lloré por haber sido un sueño.


         Mis lágrimas han caído formando un manantial de esperanza, un riachuelo que desemboca en el río de la vida y éste viaja veloz hasta encontrarse con el mar, universo de todo lo creado.


         Y allí sigue, en esa cómoda, en ese rincón del amor, la orquesta de los recuerdos, la tanguita rosa preparada para otro sueño de pasión y de amor infinito.

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